Albatros, cantautor en Sevilla, escritor de lo inusual

Canciones para cortarse las ventas que me inspiran

He mencionado en muchas ocasiones que hay canciones para cortarse las venas que me inspiran y me alegran, siempre que sean hermosas. Así soy yo, un loco de la belleza. Os cuento esto porque mi intención con este post no es que os cortéis las venas, es sólo comprobar si hay por ahí más gente raruna como yo. Empecemos, pues, sin orden ni cabeza, que la cabeza no entiende de estas cosas.

Canciones tristes que me inspiran

Es una canción de la cantante de folk Judy Collins. Habla de recuerdos de niñez y de los sueños que su padre tenía, que se han cumplido ahora que ya no está. Imposible no llorar si ,como es mi caso, también has sufrido esa pérdida.

Antony and the Johnsons. Nuevamente el paso del tiempo con su capacidad para arrasar con todo, incluidos nuestros seres queridos. ¿Se puede cantar con más sentimiento que Antony Hegarty? No me extraña que Lou Reed llorara la primera vez que lo oyó cantar en directo. (Para ver la letra, dadle a “mostrar”).

Y, claro, en una lista de canciones tristes no podía faltar Nick Drake, el genio depresivo que decidió largarse de la vida a los veintiséis años porque nadie le echaba cuenta. Y es de eso precisamente de lo que habla Fruit tree, de la fama y de la brevedad de nuestra existencia.

Otra alegría de la huerta.  “Con el tiempo todo se va, olvidamos ese rostro, olvidamos la voz…Con el tiempo todo se va. La otra a la que adorábamos, que buscábamos bajo la lluvia…todo se desvanece”. Creo que queda claro, ¿no?

En realidad son dos canciones que encajan como una funda y un colchón y que hablan del dolor de envejecer, ambientado en un banco de Central Park. Para mí, Paul Simon es el mejor trovador en lengua inglesa del siglo XX.

Extraída del disco “Carrie and Lowell” (que es como una cajita de música al abrirse), está canción se centra en la reciente pérdida de la madre del artista y en su relación con ella. ¡¡¡Qué bonita suena esa guitarra con cejilla en sabe Dios qué traste!!!

Y aquí tenemos al tipo duro más frágil de la historia de la música moderna (con el permiso de Tom Waits). Otra pérdida, esta vez de un hijo ( a estas alturas del artículo, nos estamos ya quedando sin familia) que se cayó por un acantilado bajo el efecto de las drogas, llevó a Cave a este estado anímico. “Déjanos ir ahora, mi amor verdadero. Llama al hombre del gas, corta la corriente. Podemos partir, podemos partir hacia los cielos distantes”.

Otra víctima de las drogas, heroína en su caso. Si Antony Hegarty es la voz actual que más me estremece, la de Billy Holliday se lleva la palma de todo el siglo. No canta, directamente, llora, ni siquiera necesitáis la letra para estremeceros. No hace falta.

Esta canción, que habla de la mala vida, de noches de lluvia, borrachera y soledad, hasta que entiendes que ha llegado la hora de amar, es la que más me toca del genio de California. Fue una de las bandas sonoras de mi Novelita.

Y no podía despedirme sin estos geniales llorones de los que tanta armonía sigo y seguiré aprendiendo. Eso sí, podrían escribir algo alegre de vez en cuando (tomo nota yo también). 

¿Qué tal?, ¿os ha gustado? Pronto tendréis otra lista que os equilibre anímicamente, después de esta bajada a los infiernos de la música. 

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